Potencia, Escrita
en Aluminio
Con 43,3 metros de eslora y 38 nudos de velocidad máxima, el Pershing 140 es el primer superyate del astillero italiano construido íntegramente en aleación ligera — un buque insignia levantado sobre la premisa de que escala y adrenalina no exigen renuncia mutua.
Todo astillero llega, tarde o temprano, al momento en que su propio vocabulario debe crecer. Para Pershing, ese momento mide 43,3 metros de eslora, está revestido en aluminio y cruza las aguas a treinta y ocho nudos.
El Pershing 140 es el primer superyate de aluminio que la casa italiana ha producido, y el primero en salir del Super Yacht Yard de Ancona — la planta del Ferretti Group dedicada a la construcción de buques en acero y aluminio de más de cuarenta metros. Es, en otras palabras, un argumento estructural tanto como estético: el ADN de Pershing trasladado a una categoría que la marca aún no habitaba.
La autoría merece una pausa. Fulvio De Simoni, firmante de todas las líneas Pershing desde 1985, trabajó junto al Departamento de Ingeniería del Ferretti Group y el Comité Estratégico de Producto encabezado por Piero Ferrari. El resultado es una insignia que se comporta —y se ve— como un coupé deportivo traducido a arquitectura marina: agresiva en la proa, disciplinada en el flanco, intransigente en su relación con la velocidad.
Lo excepcional del 140 no es que sea grande. Es que es grande y rápido, sin que ninguna de esas cualidades limar los bordes de la otra. La ficha técnica se lee como un brief deliberadamente trazado para rechazar toda concesión: cuatro diésel MTU de 2.600 caballos cada uno, waterjets MJP direccionales y booster, casco deep-V en aleación ligera, y una velocidad máxima de 38 nudos en un buque de 394 toneladas de registro bruto.
Un coupé deportivo, a escala del mar abierto
El exterior del 140 no disimula su linaje. La proa luce la parrilla metálica que De Simoni ha descrito como su elemento favorito del yate — un detalle que migra visiblemente desde el lenguaje sports-flybridge de Pershing hasta un buque de más de cuarenta metros. Las dos alas laterales integradas en la superestructura, al inicio de los pasillos, son la firma estructural de la marca; aquí enmarcan la cubierta de popa como un living privado antes que como zona de circulación.
La ambición formal es precisa: el 140 debe parecer rápido aun detenido, y comportarse como un coupé en navegación. Las proporciones sirven ese propósito. El perfil se inclina hacia adelante, la superestructura se cierra sobre sí misma, el hardtop se lee como una continuación de la línea de flotación y no como un añadido. Y el cockpit se resuelve como un mezzanine elevado que integra toda la popa en un único gesto vertical, desde la línea de agua hasta el sun deck.
El barco ideal para quien, en su día a día, cambia el sedán cómodo por un deportivo elegante.
Fulvio De Simoni · Sobre el Pershing 140Tres primicias que replantean la insignia
El 140 es el primer Pershing con un puesto de mando elevado conectado directamente al sun deck superior, acortando la distancia entre la posición del capitán y la terraza más social del yate. La disposición puede completarse con un bar, un solárium y un segundo puesto de gobierno — un centro de mando que funciona también como lounge.
Otra primicia del astillero: un área privada del armador a proa de la cubierta principal, articulada en torno a un estudio privado con rincón de estar, un amplio vestidor y un baño acabado en mosaico y laca efecto nácar. En la primera unidad el armador transformó el espacio en una sala privada de entretenimiento.
A popa de la sala de máquinas, el beach club se despliega con terrazas abatibles en ambos flancos y una plataforma de baño corredera — una estancia al ras del agua que más que triplica su superficie cuando el yate está fondeado. En el garaje, un tender Williams y dos motos Sea-Doo se botan a través de dos compuertas laterales.
Un living escrito en laca blanca
El salón principal es donde la geometría deportiva del 140 se distiende en precisión doméstica. Amplios ventanales expanden el campo visual; la laca blanca y los detalles en espejo propagan la luz a lo largo del espacio; la transición hacia el cockpit se lee como un único gesto antes que como un umbral.
El bar posterior sobre la banda de estribor está construido como una unidad estructural con iluminación propia, oculto tras paneles de laca texturizada que dialogan con el acabado del salón. La sala absorbe el bar cuando no está en uso y lo devuelve intacto cuando se precisa — el tipo de detalle que recompensa a quien habita el yate antes que a quien sólo lo visita.
Un vocabulario italiano en laca, espejo y madera gris plomo
Laca blanca, madera gris plomo, y un Pershing más sereno
El brief decorativo de esta unidad es más sereno que el registro histórico de Pershing. La laca blanca sostiene el grueso del espacio, deliberadamente más clara que en versiones anteriores del 140. Se combina con madera color plomo — un gris pálido que disuelve la calidez de la laca en algo más próximo a la atmósfera lumínica que al mueble — y con superficies espejadas dispuestas para profundizar la sensación de volumen.
La ficha de mobiliario se lee como un índice del diseño italiano. Poltrona Frau, colaborador histórico de Pershing, ancla la tapicería; Minotti, Roche Bobois, Molteni, Artemide y Fontana Arte aportan mobiliario e iluminación. Los baños, en todo el yate, están rematados en mosaico y una laca efecto nácar que atrapa la luz como lo haría un tejido.
El Pershing 140 atraviesa el mar con la elegancia de una hoja afilada.
Pershing · Sobre la primera insignia en aluminio del astillero
Cuatro MTU, cuatro waterjets, un único argumento
El tren propulsor del 140 es la parte del brief que nunca admitió matices. Cuatro motores MTU 16V 2000 M96L entregan 2.600 caballos cada uno, para una potencia total de 10.400 hp que lleva el casco deep-V de aluminio a una velocidad máxima de 38 nudos y una de crucero de 35. La propulsión es por waterjets MJP en una configuración de cuatro unidades — dos direccionales para la maniobra y dos booster para el empuje en punta — acoplados a cajas reductoras ZF. El tanque de combustible almacena 26.000 litros; a los diez nudos económicos, eso rinde una autonomía de 1.400 millas náuticas.
El casco es un deep-V en aleación ligera, una plataforma que el departamento de ingeniería de Pershing estudió en profundidad — incluso contra referencias militares — para sostener el rendimiento por encima de los treinta nudos sin sacrificar confort a bordo. El resultado es un casco de aluminio trazado para desplazar lo mínimo posible a velocidad, equilibrado por una triple batería de estabilizadores Seakeeper 35 y flaps Humphree que mantienen el yate firme tanto en navegación como al ancla. El calado, cercano a los 2,05 metros, permite al 140 operar en aguas costeras poco profundas que la mayoría de los buques de su eslora no alcanza.
Diez huéspedes, siete tripulantes, cinco suites
La distribución aloja a hasta diez huéspedes en cinco camarotes, con una suite del armador full-beam sobre la cubierta principal y cuatro camarotes adicionales en la cubierta inferior — dos con cama king y dos con camas gemelas, todos con baño privado. La suite del armador se antecede por un estudio privado, seguido de un vestidor walk-in y un baño que separa la cabina de ducha de vapor de la bañera exenta.
El servicio de tripulación se despliega para hasta siete personas en dependencias accesibles de forma discreta a través de la sala de máquinas. Una galley profesional se ubica a babor, con un dinette a popa, reflejando un brief de astillero que asume las travesías extensas y la cocina de chef a bordo como default, no como opción.
De un vistazo
El 140, situado dentro de la línea Pershing
Lo que el Pershing 140 ha hecho, sin estridencia, es ampliar la definición que el astillero tenía de sí mismo. La marca dedicó tres décadas a trazar coupés sports-flybridge hasta el 115; el 140 empujó ese vocabulario al estrato del superyate sin suavizar el tono que volvió a Pershing reconocible desde el principio. La parrilla de deportivo sigue ahí. La agresividad sigue ahí. Lo nuevo es la escala a la que esos elementos deben ahora comportarse.
La serie de producción es, por diseño, reducida. Se construyeron cinco unidades; la última de ellas — Arina, entregada en 2024 — ha entrado en el mercado de segunda mano en torno a los 26 millones de euros. Esa rareza no es anecdótica; es la forma del argumento. El 140 no iba a ser nunca un producto de volumen. Iba a ser la prueba más explícita del astillero de que un superyate íntegramente en aluminio puede sostener el ADN deportivo de la marca a cuarenta y tres metros sin traducirlo a otro idioma por el camino.
Vista desde ese ángulo, la ficha técnica deja de leerse como una lista y empieza a leerse como una tesis. Cuatro MTU, cuatro waterjets, un puesto de gobierno conectado al sun deck, un beach club que se abre por tres lados y un apartamento del armador full-beam que la marca nunca había construido. Potencia, escrita en aluminio, es la línea que el 140 firma — y la insignia que ahora la sostiene.
Un recorrido visual por la insignia
01 · En marcha
Plena potencia
02 · Perfil
Tres cuartos a estribor
03 · Paralelo
Perfil de crucero
04 · Popa
Salón abierto al mar
05 · Cockpit
Cena al aire libre
06 · Proa
Solárium · Jacuzzi
07 · Salón
Desde la entrada
08 · Ventanal
Vista panorámica
09 · Comedor
Servicio formal
10 · Sala TV
Entretenimiento
11 · Armador
Suite full-beam
12 · Baño
Ensuite del armador
13 · Flybridge
Timonera · Controles
Una insignia de 43 metros en aluminio que rinde 38 nudos sin suavizar una sola línea Pershing — el ADN deportivo del astillero, trasladado a una categoría que aún no habitaba.