El arte de fondear correctamente
Ya sea para pasar unas horas o para quedarse a pasar la noche, una maniobra realizada con cuidado y atención sin apuro es lo que separa un fondeadero tranquilo de una guardia larga e intranquila.
Fondear es, sin lugar a dudas, una de las maniobras más importantes de las que se realizan a bordo. El placer de la jornada depende de ella. La calidad de la noche que sigue, también. Una embarcación bien asegurada en un lugar elegido con cuidado no se moverá cuando no debe moverse — y la diferencia entre una velada cómoda y una incómoda rara vez es el clima. Es, las más de las veces, la maniobra misma.
El sistema de fondeo está compuesto por tres elementos: el cabrestante o malacate de proa, el ancla — dimensionada según la eslora y el peso del barco — y la cadena que une ambos. Las embarcaciones más pequeñas suelen utilizar un sistema mixto de cadena y cuerda, donde la cuerda se elige por su resistencia, flexibilidad y alto coeficiente de estiramiento, de modo que la cadena no friccione contra la cubierta o las bandas, donde dejaría marcas. El sistema es simple. La disciplina está en cómo se lo usa.
Antes de todo eso, sin embargo, está la cuestión de dónde. Una travesía planificada con anticipación incluye, naturalmente, una lectura del fondo en el lugar de fondeo previsto. La arena gruesa es, en la mayoría de las circunstancias, el fondo óptimo; el barro y la arena fina también funcionan; los fondos rocosos, de piedras o de algas ofrecen poco agarre y deben evitarse cuando sea posible. Saberlo de antemano es lo que determina, antes que cualquier otra cosa, si el barco lleva el ancla adecuada para el destino del día.
buen clima
recomendado
intenso
del sistema
El ancla, la cadena, el fondo
La relación entre el ancla y el fondo no es cuestión de peso solamente. Un ancla agarra porque está enterrada, no porque sea pesada — la geometría del dispositivo es lo que le permite morder, clavarse, y resistir la carga aplicada a lo largo de la cadena. Distintos diseños de ancla muerden de manera distinta en distintos fondos, razón por la cual la mayoría de las embarcaciones de crucero llevan el tipo más adecuado a las aguas donde pasan la mayor parte de su tiempo.
Entre los modelos más comunes que se ven en los yates: el CQR o de arado sigue siendo uno de los diseños más populares y eficaces, funciona bien en arena, barro, piedras y algas; no se recomienda para fondos rocosos, y cuando garrea lo hace de manera suave y uniforme. El Bruce, con su gran capacidad de agarre y geometría que se endereza por sí sola, funciona particularmente bien donde no hay lugar para soltar mucha cadena, y se destaca en fondos blandos. El Danforth, más liviano y muy utilizado en embarcaciones más pequeñas, es la opción óptima en arena.
La cadena es el segundo socio silencioso. Su grosor y diámetro de eslabones deben ser acordes con las dimensiones del barco — una cadena demasiado liviana para la embarcación no entregará la catenaria que hace posible un buen fondeo. Una práctica pequeña pero útil: pintar algunos eslabones a intervalos fijos, de modo que la cantidad de cadena liberada se lea visualmente mientras corre, sin necesidad de estimarla después.
Una maniobra que empieza antes del acelerador
Mucho antes de que el malacate gire, la maniobra ya está en curso: carta consultada, profundidad leída, tipo de fondo identificado, embarcaciones vecinas observadas, círculo de borneo calculado. La cadena que sale por la proa más tarde es solo la parte visible de un ejercicio que comienza en tierra y termina con una mirada a un punto fijo en la costa.
Una embarcación que suelta el ancla sin esa preparación, en la práctica, simplemente dejó correr la cadena y deseó que todo saliera bien. La mayoría de las veces, el deseo alcanza. Es para ese porcentaje restante — el momento en que la marinería importa de verdad — que esta maniobra está pensada.
Ocho movimientos en su orden correcto
Enterrada, no apoyada
Un ancla que se ve apoyada sobre el fondo todavía no ha hecho su trabajo. Un ancla que sí lo hizo está medio enterrada, con la cadena saliendo en ángulo desde una pequeña cresta de fondo removido. La geometría del dispositivo, traccionada horizontalmente por una cadena tensa, lo arrastra lateralmente a través del sustrato hasta que su superficie resiste el movimiento.
En aguas suficientemente claras como para permitirlo, una verificación con gafas de buceo es la manera más directa de confirmar el agarre. En aguas opacas, el sustituto es el punto fijo en la costa y el ritmo de la cadena — destensa y tensa, destensa y tensa, al compás de las ráfagas.
Cinco superficies, cinco comportamientos
Arena gruesa
El sustrato óptimo. La mayoría de los diseños modernos de ancla muerden rápidamente y agarran con confianza. La confirmación visual es fácil cuando el agua es transparente.
Barro y arena fina
Confiable para la mayoría de los modelos de ancla, en particular los diseñados para fondos blandos. El agarre tarda más en producirse; una vez logrado, suele ser excelente.
Piedras y grava
El ancla puede engancharse en una piedra en lugar de clavarse. El agarre es impredecible y una ráfaga fuerte puede liberarlo de manera súbita. Evitar cuando sea posible.
Algas y roca
Las algas impiden que el ancla alcance el sustrato debajo; los fondos rocosos no permiten penetración alguna. Ambos deben evitarse cuando hay alternativas disponibles.
Una embarcación fondeada nunca está del todo quieta
Incluso en el puerto más calmo, una embarcación fondeada está en movimiento continuo, casi imperceptible. La cadena respira; el viento cambia algunos grados; la corriente cambia de dirección con la marea. Lo que parece reposo es, en realidad, un sistema en equilibrio. El capitán que entiende esto no espera quietud — espera regularidad.
La irregularidad es la alarma. Un sonido nuevo en la proa, una línea floja que debería estar tensa, un cambio en la relación del barco con el punto fijo en la costa — eso es lo que la guardia de fondeo, en la práctica, está observando.
Tres avisos para la guardia
Si la dirección cambia, mirar al resto
Si el viento o la corriente cambian de dirección, observar si las embarcaciones de los alrededores giran todas en el mismo sentido. Deberían hacerlo. Cuando un barco está fuera de fase con los demás, allí comienzan las situaciones engorrosas — y, ocasionalmente, las colisiones.
Menos cadena, pero no menos agarre
En un fondeadero concurrido, soltar menos cadena reduce el círculo de borneo y previene el contacto con vecinos. Menos cadena es aceptable; menos agarre no lo es. El scope reducido solo es válido si el fondo es confiable y las condiciones se mantienen estables.
Elegir un rincón más apartado
Para pasar la noche, fondear en una zona apartada, lejos de los vecinos. Cuando el agua es clara, una verificación rápida con gafas de buceo confirma el agarre. Si los instrumentos lo permiten, la alarma de garreo debe quedar activada durante la noche.
Levar el ancla, sin apuro
Levar el ancla es la mitad más sencilla del ejercicio. Se enciende el motor y se lo coloca en marcha adelante a velocidad muy baja mientras el malacate recoge la cadena. Cuando la cadena se encuentra en posición vertical sobre el ancla, el barco está sobre el punto de fondeo; lo que resta es subir el último tramo y liberar la proa por completo. Evitar movimientos bruscos en el tramo final — el ancla, en su ascenso, no debe golpear el casco.
Un detalle pequeño de marinería pertenece a este momento. Tanto esta maniobra como la de toma y salida de amarras debería realizarse de la manera más discreta posible — no por estética, sino porque las instrucciones a los gritos y los movimientos bruscos entre proa y timón suelen ser señal de que la maniobra no se planificó previamente. La inversa, cuando es cierta, también es cierta: una maniobra silenciosa es, casi siempre, una maniobra planificada.
No gritar. No correr. No discutir.
Si la maniobra se planificó previamente, todo eso no va a ser necesario.